jueves, 30 de mayo de 2013

CARTA A USTED-MI RESPUESTA/DUETO JOSÉ Á. BUESA/IRIS PONCE


CARTA A USTED 

Señora:
Según dicen ya tiene usted otro amante.
Lástima que la prisa nunca sea elegante.
Yo sé que no es frecuente que una mujer hermosa,
se resigne a ser viuda, sin haber sido esposa.

Y me parece injusto discutirle el derecho
de compartir sus penas sus goces y su lecho
pero el amor señora cuando llega el olvido
también tiene el derecho de un final distinguido.

Perdón... Si es que la hiere mi reproche... Perdón
aunque sé que la herida no es en el corazón
Y para perdonarme... Piense si hay más despecho
que en lo que yo le digo, que en lo que usted ha hecho.

Pues sepa que una dama con la espalda desnuda
sin luto en una fiesta, puede ser una viuda.
Pero no como tantas de un difunto señor
sino para ella sola, viuda de un gran amor.

Y nuestro amor recuerdo, fue un amor diferente
al menos al principio, ya no, naturalmente.

Usted será el crepúsculo a la orilla del mar,
que según quien lo mire será hermoso o vulgar.
Usted será la flor que según quien la corta,
es algo que no muere o algo que no importa.

O acaso cierta noche de amor y de locura
yo vivía un ensueño y... y usted una aventura.
Si... usted juró cien veces ser para siempre mía
yo besaba sus labios pero no lo creía.

Usted sabe y perdóneme que en ese juramento
influye demasiado la dirección del viento.
Por eso no me extraña que ya tenga otro amante
a quien quizás le jure lo mismo en este instante.

Y como usted señora ya aprendió a ser infiel
a mí así de repente me da pena por él.

Sí es cierto... alguna noche su puerta estuvo abierta
y yo en otra ventana me olvidé de su puerta
O una tarde de lluvia se iluminó mi vida
mirándome en los ojos de una desconocida.

Y también es posible que mi amor indolente
desdeñara su vaso bebiendo en la corriente.
Sin embargo señora... Yo con sed o sin sed
nunca pensaba en otra... si la besaba a usted.

Perdóneme de nuevo si le digo estas cosas
pero ni los rosales dan solamente rosas.
Y no digo estas cosas por usted ni por mí
sino por... por los amores que terminan así.

Pero vea señora... que diferencia había
entre usted que lloraba... y yo que sonreía.
Pues nuestro amor concluye con finales diversos
usted besando a otro... Yo escribiendo estos versos.


Autor: José Ángel Buesa


RESPUESTA A TU CARTA CABALLERO


Ayer llegó el cartero, trayendo una misiva
dirigida a mi nombre, la leí sorprendida,
porque no me esperaba, tu triste confesión
y aunque lloré en silencio, no lloré por amor.

Sabrás que te quería, que te amé con locura,
pero pasaba el tiempo, y en ti sentía dudas,
comprendiendo de pronto, que mejor era el fin,
decidí dar yo el paso y terminar esto así.

Ahora me reclamas que vaya de otro brazo,
que a otro le entregará sin miedo el corazón,
que pena lo que dices, que pena lo que expresas,
pues la culpa fue tuya, no tienes la razón.

Nuestro amor… si distinto como bien lo recalcas,
 pero tu intransigencia llegó a ponerle fin
a lo que yo sentía, porque lo creí injusto
que diciendo me amabas, me trataras así.

No dejo de ser dama, así que no me ofendes,
ahora que te leo, sólo pena me das,
no importa lo que digas, no importa lo que sientas
por ti habla el orgullo y el dolor nada más.


 Es verdad, te quería y acaso el juramento,
que dije aquella noche, se lo ha llevado viento
no viviste tu un sueño ni yo una aventura,
pero siempre dudabas, por eso no creías.

No duelen tus palabras, jamás te traicioné
así que nunca pienses que a él le seré infiel,
quisiera comprendieras, que pienses diferente
pero si influye el tiempo tal vez en lo que sientes.

Entre los dos se abrió de repente un abismo
lo noté tu mirada te sentí diferente,
no te siento sincero cuando ahora comentas
que besando mi boca no había otra en tu mente.

Nuestro amor terminó, se acabó para siempre
me despido tranquila, te veré indiferente
sigue escribiendo versos, versos de desamor
que yo besaré a otro al que entregue mi amor.

  Autora: Iris Ponce

Mayo 29, 2013

2 comentarios:

  1. Te felicito querida amiga, que bello escribes.

    Besos.

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  2. Amiga querida, no existe un comentario para la perfección, pero sí enviarte un beso y un deseo inmenso de que escribas siempre así, mi preciosa muñeca de ébano.

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